20 may 2013

Tell me the legends... [ Fanfic Yunjae + 18 ] Aclaraciones + Prólogo.


Aclaraciones:

Es un fanfic que va salteando de tiempos.
La letra negra interpreta los pensamientos del historiador, el pasado, hace 15 años para ser mas exacto.
La letra verde, interpreta el presente, donde vive el historiador y se encarga de divulgar la historia.

En cuanto a los personajes.
Yunho (el Conde) , Jaejoong (el Sirviente), Typhoon (que a veces será llamado Typhoong o general), Changmin (el primo del Conde), son mayores que Yoochun, Junsu y Han Ji Min.

Sobre nacionalidades:
Jaejoong es coreano, y permaneció viviendo allí.
Yunho lo es, pero su familia perteneció a la realeza Japonesa y continúo viviendo en Japón para luego formar parte del ejército de ese país.
La historia comienza en un burdel Coreano, luego sigue en uno de la isla nipona y finaliza nuevamente en el primero.

Estado: Terminado.
Capítulos: Prólogo + 26 capítulos + Epílogo
Povs: Variado (3ra persona, Yunho, Jaejoong, Han Ji Min)
Género: Lemon. Angst 
Advertencia: Cambio de edades, aparición de personajes no pertenecientes a la banda, violencia)




Prólogo.

Él se miraba al espejo todos los días, y pensaba para sí mismo:
“Ni siquiera toda el agua del mundo va a limpiarme… estoy sucio”.

Se pasaba segundos eternos apreciando sus facciones… se veía hermoso, se creía especial… sabía que lo era.

La bata larga y blanca, completamente pesada, llevaba y ocultaba cada uno de los secretos que su cuerpo cargaba. Golpes, rasguños, heridas, errores… todo bajo esa capa de tela. Tela, que era reemplazada por maquillaje en el rostro, el rouge corrido, una sonrisa hipócrita que surgía cada vez que se abría la puerta y hombres… hombres que entraban y salían pero sin saber su nombre, ni su edad, ni cual es su color de pelo natural, su bebida favorita, como le gusta ser tratado o el motivo de porqué está encerrado ahí dentro.

Todo el oro del mundo, su habitación estaba llena de preciosas joyas que le dejaban sus amantes, que querían convencerlo de tener una vida juntos y se cansaban de halagar su precioso cuerpo, sus perfectas costumbres, su increíble capacidad para hacerlos creer que sabía amar.

El no amaba, y no podía ser amado. Él solo podía ser poseído… una y otra vez, y ni lágrimas tenía derecho a derramar.

Ya no lo hacía, porque ya había olvidado lo que era llorar… ahora solo conocía el poder de la drogas, la mentira del maquillaje, la suciedad del agua y el asco mezclado con odio, que hacía que su mirada se volviese mas fría y brillosa, causando más atracción y deseo en quienes tenían la oportunidad de cruzárselo... él ya no tenía nada por lo cual levantarse, excepto la sensación de saber que su familia aún se encontraba esperándolo y  que el último deseo de su madre era que él se quitase la vida, para así ir al cielo junto a ella. 

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